La tecnología moderna ha revolucionado el conocimiento. La utilizamos para vivir, no sólo para buscar información e informarnos. Con el Internet llegamos a la era de la información.
La tesis fundamental de este artículo es que sabemos más datos sobre muchas cosas y temas, pero a la hora de la verdad, conocemos menos de lo que nos pensamos. Tenemos menos capacidad de transformar lo que conocemos en algo valioso para nuestras vidas.
Somos cada vez más adictos a las cosas, más superficiales, ya que una de las habilidades más importantes es dar el primer paso hacia el conocimiento y aceptar la propia ignorancia.
Gracias a las TICS nos facilita el uso del conocimiento y las redes sociales son una manera mucho más rápida para contrastar ideas e información. Nos ayudan a dudar y nos llevan a la perturbación.
La conclusión a la que he llegado es que de nada sirve dar a los niños y niñas o a la sociedad portátiles si no se les enseña su uso y mecanismo para que ellos exploren con ellos y trabajen correctamente. No sirve de nada tener tanta información si no sabemos aplicarla y llevarla a cabo.
El conocimiento es una fuente de poder y por medio del contraste de la nueva información podemos llegar a esa incertidumbre, llegando a la famosa frase "Yo sólo sé que no sé nada" (Sócrates).
En el propio artículo hay elemento a favor y elementos en contra sobre la sociedad del conocimiento, ambos totalmente válidos.
Definitivamente, en una sociedad deberán cubrirse unas necesidades primarias, necesarias para sobrevivir y posteriormente cubrir unas necesidades secundarias (tecnología, ocio u información). Una vez que se van cubriendo dichas necesidades primarias poco a poco irán apareciendo las secundarias.

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